.

Es una novela histórica, con añadidos novelescos al fabular sobre lo sucedido en Rusia y Francia, de amores esporádicos, de lo que no hay constancia ni pudo suceder en la vida de la protagonista. La historia acontece en el s. XVII y la trama es la defensa del derecho de la mujer a firmar su obra y que sea reconocida, no ser “la negra” del marido o del padre, como sucedió, incluso siglos después.

roldana

 

Este libro lo leí para hablar sobre él en el club de lectura de Montemadrid, en el barrio de San Cristóbal (Madrid.) Luisa es hija de un maestro del gremio de un taller de imágenes religiosas, el de Bartolomé Murillo, pintor barroco, que comerció su pintura en las Indias, desde Sevilla. Se trasladó luego a Madrid siendo protegido por Velázquez. Luisa tiene cuatro hermanos. El padre, Pedro Roldán, les enseña el oficio de crear esculturas religiosas. La historia transcurre en Sevilla.

La vida de la autora la contextualiza con referencias históricas, como el ataque de piratas ingleses a las costas del nuevo mundo (1669), algo novedoso por entonces. También la llegada a Sevilla de Potemkin, un  noble ruso que se relaciona con el duque de Medinaceli, con el conde de Humanes y el duque de Alba, con el fin de lograr un convenio para comerciar con las Indias. Intercala con este personaje una apasionada historia de amor con la protagonista, que puede parecer un sueño de ella. O la actuación de la condesa de Soisson, Olimpia Martinozzi, como espía de Luis XIV, y esposa del príncipe de Saboya. En este tipo de novelas se descubren muchos datos curiosos, además de los que resalta y redescubre, de ahí el subtítulo: “La apasionante historia de una pionera olvidada”.

luisa_roldan_lg

Luisa Roldán fue escultora en la corte de Carlos II y en la de Felipe V. Madre de seis hijos. Fue un trabajo poco remunerado, por lo que vivió en la pobreza. Murió a los cincuenta años.

El meollo de la cuestión es que Luisa hace una figuras religiosas innovadoras, un nuevo estilo de gran belleza, pero ha de firmar como si fuera su marido, de igual manera que antes de casarse consta que el autor fue su padre. Es éste quien ve la genialidad de su hija en este arte artesano, que le dice que debe ser ella quien las firme, pues es su mérito y sólo ella lo hace de esa manera. Lograr hacerlo va a tener un precio, pero finalmente lo consigue. Lo cual entronca con la visión de la lucha de los derechos de las mujeres, que lleva siglos. Sucedió en la escultura y otras artes, que la mujer para hacer pública su obra firma con pseudónimo con nombre de un varón haciéndose pasar por un artista varón. Por ejemplo tres siglos después le sucedió a Colette, que firmó sus primeras obras con el nombre de su marido, Willy,  lo cual finalmente pleiteó y ganó.

Aurora de la novela "Roldana"
Pilar de Aristegui

El año 1671 Luisa escribe una carta a Luis Antonio de los Arcos. Hoy escribir en papel por correo es algo anacrónico. Fue una experiencia y una forma de comunicar que las nuevas generaciones pierden como manera de expresarse y merma en parte la profundidad de la palabra. Escribir en papel para enviar por correo postal parece en la actualidad algo olvidado. Este hombre trabaja en el taller del padre de ella, que se enamora de Luis Antonio. El padre de Luisa no da su bendición para que se casen, pues considera a la pareja de su hija un ser mediocre. Finalmente contraen matrimonio (1271). Tienen un hijo. El segundo muere a los pocos meses.  Y otros enferman.

El arte de las imágenes religiosas tiene su contexto y un valor artístico, como es trasmitir el dolor y la fe de una imagen a través de la misma. Pedro Roldán realizó la imagen, con ayuda de los demás trabajadores, de Fernando III, El Santo, sobre el que su hija introdujo varias modificaciones que cambian de aspecto la talla, le da vida. En otras creaciones suyas introduce nuevas técnicas en sucesivos trabajos que dan movilidad a las imágenes, cambiando la posición de las piernas, haciendo más suelta la ropa, pintándolas con colores más vivos y con una policromía más variada y depurada. Incluso los rostros con gestos más alegres. Quiere firmar sus obras, como autora de las mismas, pues destacan respecto a las demás, pero no era la costumbre y su marido se resiste. Tal fue su fama y los encargos que Luis empieza a tener resquemores. Incluso la culpa de la muerte de dos de sus hijos, cuando ella se desvivía por ellos, pero su marido lo achacó a la falta de atenciones al dedicar demasiado tiempo a su trabajo. Finalmente accede a dejar que ella firme sus obras y las que hizo anteriormente, pues ya es sabido en la corte y en la sociedad que es obra de ella.

Ebn el museo de Guadalara.
Primeros pasos de Jesús. Obra de La Roldana.

Al final la autora cita una frase de Calderón de la Barca, sobre el cuadro “La rendición de Breda”, pintado por Diego Velázquez, cuando los holandeses se rinden al ejército español, pero después de una dura contienda: “El valor del vencido hace fama al que vence“. Un poco en el sentido contrario al que logró Luisa que se reconozca su obra, pues quedó olvidada en la historia, por ser mujer, pero también por la mezquindad del ambiente, pese a que su padre le apoyó. Fue su ejemplo  uno de los primeros pasos de las mujeres para que se reconociera su labor y constara ser la autora de su obra.

Una obra entretenida. Interesante de leer. Busca el equilibrio entre lo histórico y lo literario. A mí me ha hecho fijarme más en las figuras de las iglesias, pues tienen su intríngulis.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s